Hoy tus manos generan dinero.
¿Qué pasará cuando ya no quieran trabajar?
Aprovechemos nuestros años mozos y generemos lo más que se pueda.
Llegará el día en que, de plano, ni siquiera se nos antoje trabajar.
Y está bien… ya habremos trabajado lo suficiente.
Pero cuando llegue ese momento, hay que estar preparados.
Eso significa tener el dinero suficiente para no mover un dedo y no pasar hambre.
¿Se puede?
Por supuesto.
Con una estrategia sólida se logra eso y más.
Ahorro e inversión: las palabras mágicas.
Y sí, está bien gastar en lujos y caprichos.
Pero cataloguemos a la vejez como un lujo… y uno que sale muy caro.
Mientras podamos, ahorremos e invirtamos.
Un PPR es una excelente opción:
- deducible de impuestos
- ahorro para el retiro
- posible exención de impuestos al retiro
Si lo usas bien, le puedes sacar muchísimo provecho a un PPR mientras lo construyes… y disfrutarlo cuando llegue el momento de usarlo.
