Se regó y la regaron

En el Golfo de México hubo un derrame de petróleo que causó grandes daños ambientales y económicos.

Tanto así que estuvieron a punto de cancelarse las vacaciones de Semana Santa.

Afortunadamente no pasó a mayores y todo mundo pudo irse a nadar a las aguas de nuestro querido Golfo de México, aunque aún lo siguen limpiando.

Este tipo de accidentes pasan, aunque no deberían.

Es por eso que las grandes petroleras, y cualquier negocio que trabaje con petrolíferos en general, cuentan con un seguro para hacer frente a este tipo de situaciones: responsabilidad civil y ambiental.

Cuando alguien la riega en su trabajo y desencadena una serie de acontecimientos que afectan a terceros, las aseguradoras entran al quite. Después de hacer las investigaciones correspondientes, y si así lo determinan, indemnizan o pagan por los daños ocasionados.

Pero no solo las grandes petroleras están expuestas a afectar a terceros.

Hoy en día hay profesiones en las que, por una mala práctica, se pueden cometer errores que impacten económica, emocional o incluso físicamente a otras personas.

¿Cuántas veces hemos escuchado de demandas en contra de constructoras por dañar algo ajeno a la obra que realizaban?

O demandas en contra de doctores acusados de negligencia médica.

Y la lista seguirá creciendo.

Si bien no se actúa de mala fe, muchas veces las cosas no salen como uno lo planea.

Para estas situaciones, en las que ningún profesionista quisiera estar, existen seguros que protegen tanto legal como económicamente en caso de tener que pagar una indemnización.

Es más, los agentes de seguros estamos obligados a contar con un seguro de responsabilidad civil por si se diera el caso de una mala asesoría que afecte a nuestros asegurados.

Si quieres saber si tu carrera o profesión puede estar cubierta por un seguro de responsabilidad civil, mándame un whats y lo platicamos.

Más vale prevenir que lamentar.






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