No contrates un seguro, total ni lo ocupas.
Ojalá no lo ocupes.
El seguro es la herramienta financiera más leal, porque cuida nuestras finanzas.
Pero la mayoría lo ve como un gasto innecesario.
Van por la vida sin proteger su auto, pero cuando chocan preguntan por un seguro con la mayor protección posible.
No tienen un seguro de gastos médicos porque “nunca lo usan, ¿para qué gastar?”. Pero cuando van al doctor por un dolorcito y les dicen que es más que un dolorcito, quieren contratar el seguro con cobertura internacional, por si se ocupa.
El otro día un amigo me marcó diciendo que su hijo había roto una cristalería bastante cara en una tienda, que si no tenía un seguro que le ayudara.
Le dije: “¡Claro! El seguro de casa que no contrataste cubre ese tipo de accidentes. Sorry, amigo”.
Entiendo que pagar por algo que a lo mejor no usamos puede verse como un gasto innecesario, pero últimamente me buscan queriendo hacer gastos innecesarios.
Cuando urge, ya no se puede hacer nada.
No veamos al seguro como un gasto, sino como el respaldo para no perder nuestro patrimonio.
No andes por la vida sin protección.
Hay opciones para todos los presupuestos y necesidades.
No te quedes con la idea de que los seguros son caros; es más caro andar sin seguro.
