No pongas todos los huevos en la misma canasta.
Es la frase que más escuchamos cuando empezamos a invertir. ¿Pero qué significa?
Es la manera más sencilla de decir: no inviertas todo tu dinero en un solo activo, diversifica.
Si estamos explorando el mundo bursátil, es decir, invertimos en la bolsa de valores, significa que no debes poner todo tu dinero solamente en Facebook, Google, Nike o Apple, etc.
¿Qué pasaría si tienes todo tu dinero en una sola de estas empresas y, por azares del destino, la empresa quiebra?
Pues tu dinero pasa a mejor vida y no hay nada que hacer más que llorar.
En este tipo de inversiones no tienes un seguro como el del IPAB para proteger tu dinero invertido.
Recuerda: ahora estás en las grandes ligas.
Una manera sencilla, segura y, sobre todo, rápida de diversificar tus inversiones son los ETFs (exchange traded funds).
Los ETFs son instrumentos financieros que cotizan en bolsa y replican el comportamiento de un índice bursátil.
¿Qué carambas es un índice bursátil?
En pocas palabras, es la manera en la que podemos medir la “temperatura” y el desempeño de alguna industria en específico.
Entre los más famosos tenemos:
- El S&P 500, que muestra cómo se comportan las 500 empresas más grandes de Estados Unidos (que en realidad son 503).
- El NASDAQ 100, compuesto por las 100 empresas no financieras, principalmente tecnológicas, más grandes de EUA.
- El IPC México, que incluye las 35 empresas más grandes y líquidas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores.
Y así podríamos seguir nombrando diferentes índices bursátiles de todo el mundo.
Volviendo a los ETFs: tú no puedes ir a la bolsa de valores y comprar un índice bursátil, pero sí puedes comprar un ETF que, como ya comentamos, es un fondo que replica el comportamiento de un índice.
¿Es lo mismo un fondo indexado que un ETF?
Si bien operan de manera similar, ya que están conformados por acciones de empresas dentro de un índice bursátil, una gran diferencia es que un ETF opera como una acción y se puede comprar y vender mientras el mercado esté abierto, al precio en el que se encuentre en ese momento.
Por el contrario, un fondo indexado sólo se puede comprar al precio en el que se encuentra cuando el mercado cierra.
Un ETF lo puedes comprar sin ningún tipo de gestoría; un fondo indexado, en cambio, se adquiere a través de una entidad gestora.
En cuanto al tema fiscal:
- Con un ETF debemos pagar impuestos cada vez que vendamos y generemos ganancia.
- Con un fondo indexado existe la posibilidad de tributación a largo plazo, por lo que no pagarás impuestos hasta que retires tu dinero de la entidad gestora.
Lo importante de ambos instrumentos es que permiten lograr diversificación y, al ser activos bursátiles expuestos a cierta volatilidad, podemos obtener grandes ventajas con el paso del tiempo.
Si quieres ver cómo crece tu dinero exponencialmente, mándame un mensaje y te digo cómo puedes empezar a invertir en estos instrumentos y disfrutar de todas sus ventajas.
