Dejo a mi perro como beneficiario.

Suena raro, pero me pasó hace poco con una clienta.

Doctora, especialista, 38 años.

Soltera.

Sin hijos.

Trabajamos su plan de retiro y, cuando se retire, habrá acumulado alrededor de $11,000,000.

Le está apostando a vivir bien en su retiro.

Como complemento a la estrategia, está el blindar su proyecto con un seguro de vida.

Ojo: independiente de su plan de retiro.

Y fue cuando me dijo que dejaba a su perro como beneficiario.

Legalmente no se puede, por lo que dejó a un familiar cercano.

Sabemos que un seguro de vida es para no dejar desamparados a los nuestros cuando pasemos a un lugar mejor.

Peeeeero…

Un seguro de vida lo podemos cobrar nosotros, aun estando en vida.

Si por alguna enfermedad o accidente no podemos continuar trabajando, la cobertura de invalidez total y permanente del seguro le entra al quite y cobramos la suma asegurada en vida.

Las tragedias o enfermedades no avisan y acechan a todas horas.

Así que, la próxima vez que pienses que un seguro de vida es solo para los que tienen familia, piénsalo dos veces.

Y si quieres asegurarte porque entendiste de lo que estamos hablando, mándame un mensaje.

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