¿Hubiera empezado antes, verdad?
La semana pasada hablé con un médico que quiere empezar un proyecto para el retiro.
¡Genial! Yo le ayudo.
Médico cardiólogo. Por lo que investigué, una eminencia.
El doctor gana buena lana y trabaja en un hospital de renombre en la CDMX.
Hace algunos años cotizó para el IMSS y no lo ha vuelto a hacer.
Ha invertido en arte, autos, relojes y dos departamentos en Cancún.
Buenas inversiones, pero no muy líquidas.
Antes de saber su historia y su edad, me dijo que quería empezar con $3,000 al mes.
Una buena cantidad para alguien que está en sus 30.
El detalle…
El doctor ya está más allá de los 30. De hecho, está a la mitad de sus 50.
Quiere saber cuánto alcanzará a juntar cuando llegue a los 67 años.
Cuando le mostré los números, se quedó callado.
Pensando.
Al poco tiempo me dijo:
—¿Hubiera empezado antes, verdad?
Esta historia se repite una y otra vez, sin importar la profesión.
Personas que están cerca de la edad de retiro y apenas quieren empezar a ahorrar.
El secreto del éxito en un plan de retiro no es el rendimiento.
Es el tiempo.
Entre más tiempo tengas para ahorrar e invertir, menor será el esfuerzo que necesitarás para alcanzar tu meta.
Pero no todo está perdido para el doctor.
Va a empezar un plan.
La diferencia es que ya no serán $3,000 al mes.
Serán $12,500.
Porque el tiempo que no se invirtió antes, ahora tendrá que compensarlo con un esfuerzo mucho mayor.
Y esa es la lección:
El mejor momento para empezar fue hace años.
El segundo mejor momento es hoy.
