Ya venciste el miedo a invertir. No te conviertas en tu peor enemigo.

¿Ya abriste tu cuenta en CETES o tienes algo de dinero en Nu?

Bien.

Ya venciste el miedo a invertir.

Se siente raro mandar tu dinero a una cuenta diferente a la de tu banco, ¿no?

Es normal, pero esa otra cuenta que hace que tu dinero crezca también es tuya.

Está a tu nombre y digitalmente firmaste un contrato con la institución que está regulada.

Si está regulada, ¿verdad?

Lo importante es que venciste la inercia de no hacer nada con tu dinero.

Ahora, toma asiento y deja que el tiempo haga su magia.

Entre más tiempo esté en un instrumento de inversión, el interés compuesto hará su chamba y te dará rendimientos.

No te preocupes por estar viendo cuánto crece tu dinero.

Además, está en renta fija. Ya sabes cuánto vas a ganar desde el inicio.

Sí, la renta fija es aquella en la que te dicen: «Invierte hoy y te damos un tanto por ciento».

Normalmente, el rendimiento lo expresan anualizado.

Entonces, toma la calculadora, aplica ese porcentaje a tu dinero y sabrás que al final del periodo de inversión tendrás una cantidad en concreto.

La renta fija, por lo general, es deuda pública de gobiernos o deuda privada de empresas.

Básicamente, les prestas dinero y, después de un tiempo, te lo regresan más el rendimiento pactado al principio.

Después de haberle dado oportunidad a la renta fija, podrías intentar con la renta variable.

Acciones de empresas, ETF, fondos indexados, entre otros.

Invertir en la bolsa: las grandes ligas.

Aquí viene lo bueno.

Ahora verás cómo de repente tienes mucho dinero y, de repente, ya no.

Por eso se llama variable.

Las ganancias o rendimientos varían dependiendo de diferentes factores, normalmente de las noticias del día alrededor del mundo.

Si ves que tu dinero disminuye, tranquilo: no son pérdidas mientras no te retires del juego, solo son minusvalías.

El mercado siempre va para arriba. Tú, tranqui.

Cuando se invierte en renta variable, lo recomendable es ir a largo plazo para ver que vale la pena el riesgo.

Te preguntarás: ¿cuál es lo mejor para mí?

Eso dependerá de tu perfil de inversionista, del horizonte de inversión (el tiempo que estará invertido) y del objetivo de tu inversión.

Sabiendo eso, se diseña una estrategia de inversión que busque lograr máximos rendimientos.

Y ahora ya eres inversionista en toda la extensión de la palabra.

Así de sencillo podemos multiplicar nuestro dinero, que, como siempre lo digo, no debe estar en el banco.

Estoy regalando 5 asesorías para analizar tu perfil de inversionista y sugerirte una estrategia para que puedas multiplicar tu dinero.

Si te interesa, mándame mensaje.

Scroll al inicio