El seguro que no compras… pero tu familia sí paga
Cuando te encuentras en la plenitud de tu vida, vas por ella como si nada fuera a pasar. Y qué bueno que así sea.
Tienes un trabajo estable, buen sueldo, buenas prestaciones… el sueño de muchos.
Empiezas a crecer tu patrimonio, viajas a los lugares que siempre soñaste y te compras lo que siempre has querido.
Tu familia también crece y, con ello, las responsabilidades. Les haces frente ya que tu trabajo te lo permite.
Van creciendo tus hijos y, con ellos, los gastos. Empiezas a ver opciones para tener ingresos extras. Alguien te habla de un buen negocio y decides invertir en él.
Conforme pasa el tiempo, el negocio va dejando buenos rendimientos. Con esa entrada extra, más tu buen sueldo, logras estabilidad financiera.
Un buen día llega la noticia que nadie espera recibir: sufres un raro padecimiento. El médico se muestra optimista y espera que pronto estés de nuevo en la cancha.
Ojalá hubiera tenido razón. Pasan los meses y visitas más seguido al doctor que a tus padres. Cada día que pasa, aquel raro padecimiento te va dejando sin fuerzas y sin ganas de trabajar.
Afortunadamente, tienes seguro de gastos médicos como prestación y los gastos son cubiertos.
Aquel padecimiento llega a su máxima expresión y te manda a cama, sin poder realizar actividad alguna para seguir trabajando. Te declaran invalidez total y permanente.
Años antes te encontraste con un agente de seguros en una fiesta a la que asististe. Hablaron sobre a qué se dedicaba cada uno y, después de un par de pláticas, contrataste un seguro de vida.
Si no hubiera sido por aquel agente de seguros, que hoy es tu amigo, estarías en serios aprietos, ya que con tu enfermedad no podrías seguir trayendo el sustento a la mesa.
Pensabas que aquel seguro de vida que contrataste era para que tu familia viviera cuando ya no estuvieras con ellos.
Pero no: gracias a que contrataste la cobertura contra invalidez, ahora puedes hacer uso de tu seguro de vida. Y no quiero verme pesimista, pero si las cosas no mejoran, ahora sí serán los tuyos quienes cobren ese seguro.
Un seguro de vida no solo es para dejarle algo a los tuyos; también puedes hacer uso tú si la vida te orilla a una invalidez total y permanente. Cuidar el futuro económico de tu familia resulta ser más fácil de lo que uno piensa.
No esperes a que la vida te sorprenda. Escríbeme y revisemos juntos tu protección financiera

