Tipos de inversiones
El dinero siempre debe estar en movimiento. Jamás debe quedarse quieto.
Sabemos que debemos protegerlo contra la inflación: año tras año, los precios suben y lo ideal es que nuestro dinero, al menos, crezca al mismo ritmo. Si logra superarla, mucho mejor.
La pregunta de oro es: ¿cómo logramos eso?
Porque seamos sinceros: el dinero en el banco o debajo del colchón no está creciendo. Para ti no hace nada, aunque para el banco sí que trabaja, y bastante.
La buena noticia es que existen diferentes maneras de invertir tu dinero. Podemos dividirlas en dos grandes grupos: inversiones activas e inversiones pasivas. Ambas tienen ventajas y desventajas. Veamos:
Inversiones activas
Son aquellas en las que, además de tu capital, necesitas tu presencia y esfuerzo para hacer crecer el dinero. Van desde iniciar un negocio hasta hacer trading intradía.
En este tipo de inversiones, si no estás presente o no tienes el conocimiento suficiente, podrías perder tiempo… y dinero.
Eso sí: pueden ser muy rentables siempre que tengas la preparación adecuada.
Imagina que quieres cumplir tu sueño de ser emprendedor. Ahorraste dinero y decides abrir un negocio de comida. Te capacitas, inviertes tiempo y recursos, y finalmente llega el día de la apertura. Tu negocio es un éxito porque pusiste interés, pasión y disciplina.
Pero mantenerlo requiere trabajo duro: jornadas largas, fines de semana ocupados y dedicación constante.
Por eso se llaman inversiones activas: necesitas estar dentro del negocio, involucrado en la operación, para que funcione.
Inversiones pasivas
Ahora hablemos de las inversiones que no requieren tu esfuerzo directo. Sí necesitan conocimiento, pero puedes delegarlo en expertos.
Quieres abrir un restaurante, pero no sabes cómo operarlo ni tienes tiempo. En tu círculo hay un chef con experiencia y disponibilidad, pero sin capital. Se asocian: tú aportas el dinero, él opera el negocio. Con el tiempo, el restaurante prospera y tú recibes ganancias mes a mes, sin tener que estar detrás de la cocina.
Así funcionan las inversiones pasivas: tú pones el capital, alguien más pone el conocimiento y el tiempo.
En el mercado existen múltiples instrumentos financieros que funcionan bajo esta lógica. Tu único trabajo es generar el capital y dejar que los expertos lo multipliquen por ti.
¿Cuál es mejor para ti?
La respuesta depende de tu perfil.
- Si disfrutas involucrarte, aprender y dedicar tiempo, las inversiones activas pueden ser tu camino.
- Si prefieres no meterte en la operación y dejar tu dinero en manos de especialistas, las inversiones pasivas son tu mejor opción.
Lo importante es que tu dinero nunca esté quieto.
En la próxima entrada de este blog te mostraré qué tipos de inversiones pasivas existen y cómo puedes acceder a ellas para poner tu dinero a trabajar… y verlo crecer exponencialmente.
